1. Manchas, pintura abombada y moho: las señales visibles más comunes
Una de las formas más sencillas de cómo detectar humedades es prestando atención a las paredes y techos. Las manchas oscuras o amarillentas, la pintura desconchada o con burbujas, así como la aparición de moho en esquinas o juntas, son señales claras de que algo no va bien. Estas señales suelen aparecer en lugares donde la humedad se acumula por condensación o por fugas ocultas en la instalación de fontanería.
Especial atención merecen los rincones detrás de muebles grandes o armarios empotrados, donde la ventilación es reducida. Tocar estas zonas y notar que están frías o húmedas es otro indicio inequívoco.
Además, si ves que el moho vuelve a aparecer aunque limpies la superficie, es un síntoma de que hay una fuente continua de humedad, como una tubería con fugas o una filtración en la pared.
2. Olores persistentes a humedad y condensación en cristales
El olfato es otro gran aliado cuando se trata de cómo detectar humedades en casa. El típico olor a moho o humedad estancada suele intensificarse en estancias cerradas, sótanos, trasteros o habitaciones poco ventiladas. Aunque no veas manchas, ese olor puede indicar que hay agua acumulada en lugares ocultos, como el interior de paredes, falsos techos o suelos.
Una consecuencia habitual de la humedad es la aparición constante de vaho o condensación en los cristales, especialmente en invierno. Si por las mañanas observas ventanas empañadas en exceso, incluso con gotas de agua acumuladas, es probable que la casa tenga un problema de exceso de humedad ambiental, lo cual puede derivar en humedades por condensación si no se trata a tiempo.
Ventilar a diario, usar deshumidificadores o instalar ventilación mecánica controlada son acciones que pueden ayudar, pero si el origen es una fuga, será necesaria la intervención de un profesional.
3. Deformaciones en suelos y mobiliario: el daño silencioso
Las humedades no solo se notan en las paredes. Otro aspecto clave en cómo detectar humedades es revisar el estado de los suelos, rodapiés y muebles de madera. Si notas que el parquet se levanta, el suelo está abombado o cruje en ciertas zonas sin motivo aparente, puede ser síntoma de una acumulación de agua por debajo de la superficie.
También es habitual que los muebles bajos empiecen a hincharse o perder color, especialmente en baños y cocinas. En muchos casos, esto ocurre por filtraciones provenientes de tuberías o bajantes mal selladas. Si el problema se detecta a tiempo, la reparación puede ser sencilla. Pero si se deja avanzar, el coste puede multiplicarse por los daños en suelos, muebles y estructuras.
Otra señal menos conocida es la aparición de salitre o eflorescencias blancas en muros de ladrillo o cemento. Esto indica que el agua está evaporándose y dejando residuos minerales, un signo claro de humedad por capilaridad o filtración.